Los Chicago Bears tuvieron una primera fracción congruo buena del “Thursday Night Football”, hasta que faltaron tres segundos en el cronómetro.
Una trastada de final suspiro de los New England Patriots resultó en un touchdown de 48 yardas para el corredor Rhamondre Stevenson, a quien los Bears dejaron sin control fuera del backfield. El mariscal de campo Drake Maye encontró rápidamente a Stevenson, quien tenía un bloqueador y decenas de yardas de campo rajado frente a él.
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Incluso cuando Stevenson tenía el balón, la cobertura profunda de los Bears debería activo podido derribarlo. Sin incautación, un mal ángulo del cornerback Jaylon Johnson, una colisión de fuego amigo entre los backs defensivos Dillon Thieneman y Kyler Gordon y una desatiendo de velocidad desde a espaldas del cornerback Cam Lewis convirtieron una desventaja de cuatro contra dos en una vencimiento para New England.
Esto no es poco que se vea a menudo en una defensa de la NFL.
La obra no progreso mucho cuando se ve desde la perspectiva de los puntos.
Hasta ese momento, los Bears tenían motivos para sentirse correctamente, con touchdowns de Luther Burden y D’Andre Swift, adicionalmente de un par de goles de campo de Cairo Santos, que les dieron la preeminencia. Antaño de esa trastada fatídica, habían superado a Nueva Inglaterra 217-179.
Sin incautación, el impulso sólo te lleva hasta cierto punto en la NFL.


