Los hermanos juninenses que dejaron su huella en la ciudad

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Dialogamos con Juan Pablo y Daniel Pontelli, dos hermanos recordados por sus pasos por Gimnasia y Estudiantes entre finales de los 80 y en los 90. Nacidos en Junín, son dos de los tantos casos que llegaron a la ciudad para estudiar y compartieron la camiseta del Lobo como la del Pincha. Ambos recordaron su paso por La Plata y cómo los marcó en su vida.

Los hermanos Pontelli, Juan Pablo y Daniel, son juninenses que tuvieron un destacado paso por La Plata. Juan Pablo, el mayor, disputó con el Lobo la primera Liga Nacional para el Lobo, en 1987. Daniel, por su lado, llegó al Pincha el mismo año que jugó su hermano en el León, en 1988, y luego pasó por el Tripero para el TNA 92-93, además de haber jugado en Atenas y CEyE. Actualmente, el mayor de los hermanos es presidente de club Los Indios de Junín, donde Daniel es el coordinador deportivo de la institución, el lugar donde ambos crecieron y se iniciaron en el básquet.

¿Cómo se dio tu llegada a Gimnasia?

Juan Pablo Pontelli (JP): A inicios del año 1986, empezando la carrera de Arquitectura, por intermedio de un amigo de mi papá. El Abogado Carlos De Rosa (hincha fanático del Lobo) de la ciudad de Junín, realizaba los contactos con los dirigentes de esa época para pasar a jugar GELP a partir desde febrero de ese año. Me acuerdo que yo tenía por delante dos años de juveniles y con pocos entrenamientos ya era parte del equipo de Primera que logra el Ascenso a la A.

Daniel Pontelli (DP): Se da en 1992. Gimnasia había ascendido para jugar el TNA y se había quedado sin un base porque Juano Barucco se había ido a jugar a River. Yo estando en La Plata desde hace ya cuatro años, y habiendo tenido en esos primeros años algunos intentos fallidos para jugar en Gimnasia, ese año 92 se da mi incorporación.

¿Qué recordás de esos años en el Lobo?

JP: Todo el tiempo que estuve en Gimnasia me sentí como en mi casa. Desde el primer día encontré un grupo de gente, entrenadores y compañeros espléndidos. Ese momento inicial fue muy importante ya que ganamos el torneo de juveniles de Capital, teníamos un equipazo, y el mencionado ascenso. Tuvimos la suerte de tener jugadores de tanta jerarquía adelante que nos potenciaron para poder ir formándonos como personas y como jugadores. Luego tuvimos la posibilidad de jugar un año en la A, donde jugábamos todos los partidos con la cancha llena; había un clima de básquet que bajaba desde las tribunas… En los 90′ nos tocó empezar de nuevo, ganamos el campeonato de Capital, jugamos la Liga B y hasta el TNA. ¡Una experiencia muy linda!

DP: La verdad que en Gimnasia viví un año lindo. Fue una experiencia única, porque fue el único año que pude jugar en un nivel tan importante del básquet nacional, entonces más allá de las dificultades, para mi es un recuerdo hermoso porque a mi Gimnasia me dio la posibilidad de, dentro de lo que fue mi carrera, de jugar en lo más alto que pude jugar en mi trayectoria basquetbolística.

¿Cómo era el básquet de La Plata en esa época?

JP: El básquet de La Plata siempre tuvo una competencia muy buena, al tener tantos equipos y se le agregaba un plus de tener tantos jugadores universitarios provenientes desde el interior de la provincia haciendo que los clubes se reforzaran al menos con algunos jugadores de afuera.

DP: En esos años Gimnasia jugaba el TNA, Estudiantes jugaba los Metropolitanos de Capital Federal y los clubes de La Plata jugaban el local. No recuerdo si algún equipo jugaba el Provincial de Clubes, pero el nivel era el de un básquet local, como lo es en la mayoría de las asociaciones, con equipos que no jugaban este tipo de torneos provinciales como ahora. Veo que en los últimos años ha tenido un avance muy importante.

¿Cuál es el momento que más se te viene a la mente de tu paso por Gimnasia?

JP: Por suerte son muchos los momentos que recuerdo pero la llegada a La Plata cuando ascendimos a la A fue impresionante y también cuando ganamos en el 90′ el torneo de capital en La Plata desplegando la bandera dentro de toda la cancha… También quiero recordar dentro de estas sensaciones a una persona como Roberto Bianchi que nos transmitió siempre tanta sabiduría para quienes tuvimos la posibilidad de compartir con el tanto tiempo dentro y fuera de la cancha.

DP: En Gimnasia jugué un solo año, la temporada 92/93 del Torneo Nacional de Ascenso. Éramos un equipo muy joven, quizás el más joven de la competencia. José María Suárez Viguera, Fabián Renda, Enrique el «Pájaro» Marina, Alejandro Muñoz, mi hermano Juan Pablo, Cipriano Pietra, Alejandro Fortes y un americano, Raymond Buchanan, los juveniles del club y yo. Fue un año difícil porque éramos un equipo sumamente joven y el TNA tenía equipos sumamente importantes con jugadores de mucha experiencia y nos tocó descender. No hicimos una buena campaña, jugamos 23 partidos y ganamos uno solo. En ese momento también el club afrontaba distintos problemas económicos, pero no hacen a la cuestión. El equipo descendió por que no salieron las cosas como uno las esperaba, quizás faltó experiencia y tener un par de jugadores de cierto renombre. El técnico era Roberto Juñán, que estuvo siete u ocho partidos, y terminamos la competencia con Roberto Bianchi, que fue un histórico de Gimnasia.

¿Cómo se dio tu pase a Estudiantes?

DP: En el primer año en Estudiantes fui dirigido por el Lepe Guitar, un loco lindo que me hizo sentir adentro de la cancha jugar con una libertad absoluta. Después vino Adrián Gómez, que para mi fue uno de los mejores entrenadores que tuve. Era un Tripero dirigiendo en Estudiantes, en aquella época se daban esas cosas. Tengo muy lindos recuerdos, tengo un montón de amigos de los dos clubes. En Estudiantes pudo nombrar a Fabián Barbieri, el Negro Barci, Manguera Bertoa, Marcelo Cabral, Lucas Seimandi, Alejandro Shwenfeld, Seba Pascuas, Luciano Giménez, un montón de chicos, por ahí me olvido de alguno. Estudiantes también formó muy lindos equipos porque ascendimos de la B Metropolitana a la A, en ese momento a Estudiantes cayeron los primeros americanos, vinieron chicos de Junín como Nacho Farías, Pirulo Malchiodi, que también tuvieron su paso por Gimnasia. Fue una época hermosa.

JP: Mi pase a Estudiantes se da en el 88 donde paso a préstamo por un año. Se arma un equipo muy competitivo, el inicio de algo que algún día iba a dar sus frutos.

¿Qué diferencias encontraste entre uno y otro?

JP: No puedo ser injusto de marcar diferencias entre dos clubes donde la pasé muy bien. Obviamente me siento ligado a Gimnasia porque fue en el equipo donde mayor tiempo estuve. Quizás en ese momento había mayor diferencia deportiva de las que puede haber hoy.

DP: La diferencia que por ahí encontré entre uno y otro es que quizás en Gimnasia, como todos lo saben, es un club con otra historia dentro del básquet. Gimnasia tiene mucha historia basquetbolística. Estudiantes, quizás en estos últimos años, empezó a jugar Provincial de Clubes y Federal, que hace un montón de tiempo que lo vienen haciendo y se mantienen en una categoría importantísima. Nosotros en aquella época, pensar que Estudiantes iba a estar jugando torneos nacionales era imposible porque dentro del club era una actividad más. Con el tiempo se fue profesionalizando y logró que hoy esté jugando el Torneo Federal. Pero creo que Gimnasia tiene otra historia, con enormes equipos, jugadores, recuerdo aún estando en Junín al Gimnasia de Metcalfe, el Lepe Guitar, Carlos González y algunos más que me olvido, jugó el Beto Cabrera, que en ese momento era lo máximo que había a nivel nacional. Después tuvo otro tipo de jugadores como Pichi Cerisola, el Chino Zulberti, Alejandro Alegretti, Crivaro, Ricardo Lorio que jugaron Liga Nacional. Justo ese año que llego a La Plata, en 1988, a mitad de año Gimnasia abandona la competencia por problemas económicos y después se reinicia con otros jugadores del club, que eran los juveniles en Capital Federal, hasta que empezó a jugar la Liga B y subió al TNA, pero creo que Gimnasia tiene otra historia dentro del básquet.

¿Qué sentiste al compartir equipo con tu hermano en ambos clubes?

JP: La verdad que tanto en uno como en otro equipo no hemos tenido más de un año en cada uno jugando juntos, y en Estudiantes además me lesione dos veces y estuve bastante parado..De mi parte donde disfrute más jugar junto a el fue en los dos años que jugamos en la C2 en Italia, jugábamos de memoria y me cansé de hacer puntos de contragolpe.

DP: Jugué en los dos clubes con mi hermano. En 1988, cuando yo era juvenil y el era primera en Estudiantes, compartimos ese año. Después él se vuelve a Gimnasia. Y en 1992 jugamos en Gimnasia. También tuvimos la suerte, más para él que para mi lado, de haber jugado muchos clásicos en contra, yo para Estudiantes y él para Gimnasia, a los cuales hemos perdido siempre, todos los clásicos con un Polideportivo lleno, que realmente fue algo maravilloso. Esos clásicos nunca se olvidan, porque fueron lindos, con cancha llena y sabiendo que enfrente de mi parte lo tenía a mi hermano, pero tanto de Estudiantes como de Gimnasia éramos todos conocidos con distintas pasiones. Para todo hermano jugar juntos es algo especial. Tuve la suerte no solamente de compartir equipo con él en Gimnasia o Estudiantes, sino ya lo hicimos anteriormente en divisiones inferiores en Junín y, con el correr de cada uno con su trayectoria, también nos encontramos jugando juntos en Italia, cuando me fui a vivir para allá. Es algo especial, nos entendíamos bastante jugando juntos.

¿Qué recuerdo te queda de tu paso por la ciudad?

DP: Viví diez años en La Plata y lo recuerdo de una manera maravillosa. Me encantó estar en La Plata. Al principio obviamente que es como cualquier estudiante que le cuesta, pero después te vas adaptando y pasé diez años hermosos que los recuerdo siempre. Fue de la mejor época que me tocó vivir, tengo hermosos recuerdos, me gusta siempre volver a la ciudad, caminar esas calles, recorrer los lugares que uno estuvo, aunque sea de pasada, pasar por el club, pasar por el Poli, por la cancha de Estudiantes, ir a Plaza Moreno. La verdad que me produce mucha nostalgia, pero tengo hermosos recuerdos. Cuando me volví en 1997 me costó muchísimo adaptarme nuevamente a Junín, pero uno después se va adaptando. Me encanta siempre volver a La Plata, porque tengo muchísimos conocidos y muchos amigos.

JP: Los recuerdos más lindos de la juventud, una ciudad plena, muchísimos amigos y tantos lindos momentos vividos.

Además, Daniel es entrenador y tuvo sus primeros pasos en Estudiantes y Gimnasia en las minibásquet: «Tuve algunos años dirigiendo el minibásquet, yendo los domingos a la mañana, saliendo a las 6 desde el Osácar a cada club del Gran Buenos Aires. También pasé por la escuelita de minibásquet de Gimnasia un año solo». 

Luego de su paso por la ciudad, Juan Pablo Pontelli se fue a Italia y jugó durante diez años en la serie C. En 2007 volvió a Junín, donde se retiró jugando en Los Indios a los 40 años.

Daniel, por su lado, también jugó para Atenas y CEyE, tanto como jugador como entrenador en menores. El menor de los hermanos recordó su cierre de etapa en el Pincha y su paso al Griego: «En 1995, con el Corcho Pérez de técnico, otro de los entrenadores que no me olvido porque pude jugar con una libertad muy linda porque era un técnico que te daba esa libertad para jugar y uno se sentía muy cómodo de esa manera. Ya con un equipo más juvenil, donde empezaban a jugar en primera Mauricio López, Bruno Salomone, Gonzalo Pianezza, seguía el Flaco Barbieri y yo. Al otro año decido salir a buscar un club en La Plata porque en Estudiantes había muchos problemas económicos y uno necesitaba el dinero para poder vivir. En 1996 paso a Atenas, donde fue un año bastante complicado porque hubo un cambio de comisión, se fue del club un histórico como Miguel Russo, se va el Pulga Morales, Leo Ravagliate y caigo con Fabián Renda, el Tano Vicenci, más todos los chicos que estaban ahí, los hermanos Balcaza, Mario Datri, Pancho Garciarena que era juvenil. En Atenas dirigí infantiles y cadetes y el técnico de la primera era el Turco Adam. En lo competitivo, creo que Atenas nunca tuvo un tan mal año como ese, a mitad de año llegó Leonardo Vercesi, que en ese momento era bastante reconocido por haber jugado Liga Nacional, pero evidentemente no le pudo dar ninguna solución. Creo que fue la única vez que Atenas jugó por el descenso porque jugamos los playoffs de permanencia contra CEyE, ante el que ganamos y dejamos en primera a Atenas, que creo que si descendía iba a ser una catástrofe, así que basquetbolísticamente no fue un año lindo, pero de cada club que vas siempre hay cosas buenas y malas. Tengo relación con muchos de los chicos cada vez que nos vemos o nos comunicamos por redes sociales, el Negrito Morganti, Juani Pedemonte, en ese momento estaban en inferiores Fede Bernal, Ale Levchuk, un montón de chicos que por ahí uno los quiere nombrar a todos y te terminás olvidando. Basquetbolísticamente fue malo, si Atenas se hubiera ido al descenso, los grandes refuerzos que habíamos llegado íbamos a quedar como los más desastrosos de la historia del club.

Por último, Daniel cerró su paso por la ciudad jugando en CEyE: «En 1997 me voy a CEyE, donde tuve de técnico al que hoy considero un amigo mío porque yo hoy estoy trabajando en el Servicio Penitenciario gracias a él que me hizo ingresar, Guillermo Pallienza. Ahí dirigí infantiles y cadetes, donde los cadetes son campeones invictos. Estuve hasta agosto porque me volví a jugar con Los Indios la Liga Nacional B. En primera habíamos armado un lindo equipo, otra vez nos fuimos a Berisso con Fabián Renda, fue el Pulga Morales, que en ese momento era un jugador muy destacado, Zubik, el Chiqui Leiva, fue un lindo año, la pasábamos bien, un lindo club bien de barrio.»

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