La pregunta que se hace todo el básquet platense

Hace siete años que un seleccionado platense no consigue un Provincial y hasta este último U19 que un representante de nuestra ciudad no llegaba siquiera a un tercer lugar en masculino. Por esta razón es que todos los actores del básquet de La Plata se preguntan: ¿Qué estamos haciendo mal y cómo podemos mejorarlo?

Para responder esta pregunta buscamos la palabra de nada menos que 17 entrenadores, incluidos en este grupo todos los que están a cargo de las selecciones platenses y el coordinador de la APB. Así, entre todas las opiniones salieron varias aristas que pueden explicar la actualidad de La Plata a nivel selección y lo que ha sucedido en los últimos diez años.

A saber, estas fueron las participaciones de La Plata en provinciales en los últimos 10 años, que comprende a 53 torneos de esta índole:

A partir de este dato histórico, fue que se llegó a este cuestionamiento, dado que se da la particularidad única de que la Asociación Platense de Básquet comprende la mayor cantidad de clubes en toda la provincia y la tercera a nivel país, solo por detrás de Rosario y FEBAMBA, con 33 clubes afiliados. Por esta situación es que uno normalmente esperaría que los resultados fueran otros.

En este lapso analizado hubo solo dos campeonatos (Mayores en 2010 y U13 en 2012, el 4%), un segundo lugar (U17 en 2014) y cuatro terceros puestos (U15 en 2014, U19 en 2015 y 2019). Los demás fueron 12 cuartos lugares, 20 veces la selección quedó quinta, ocho sexta y en seis oportunidades no participó del Provincial, ya sea por no haber pasado el zonal o por no haber presentado equipo.

Los 15 entrenadores que dieron su visión fueron:

  • Gustavo De Benedetti (Coordinador de selecciones y en Menores de Banco Provincia)
  • Mauricio López (Selección de Mayores y Estudiantes)
  • Lucas Conti (Selección U19 y Menores de Universal)
  • Raúl Ruscitti (Selección U17 y Menores de Unión Vecinal)
  • Nicolás Chiti (Selección U15)
  • Juan Ignacio Ramírez (Selección U13 y Formativas de Unión Vecinal)
  • Ignacio Navazo (Unión Vecinal)
  • Oscar Remaggi (Atenas)
  • Daniel Barrales (Menores de Atenas)
  • Javier Boero (Universal)
  • Fabián Renda (Menores de Gimnasia)
  • Mauro Tartaglia (Gimnasia)
  • Pablo Mattarolo (Reconquista)
  • Marcos Emilio (Coordinador de selecciones en la Federación de Provincia de Buenos Aires y Formativas de Estudiantes)
  • Ricardo Conti (Banco Provincia)

Una de las principales cuestiones que varios entrenadores concuerdan está centrada en lo cultural, en que La Plata no es una ciudad donde el básquet sea el primer o segundo deporte, superado por el fútbol y el rugby. Lucas Conti comparó esta situación con las demás ciudades de la provincia: «En cuanto a lo que te da la cultura y el tiempo y el conocimiento del deporte está bastante atrás respecto a otras ciudades, juega un rol importante porque en Bahía, Mar del Plata, Junín, Chivilcoy e incluso en Zárate, Pergamino y en muchas más ciudades que podemos nombrar, me parece que hay mucha más importancia al deporte, más cultura.» 

Esta situación cultural produce que los clubes no tengan los mismos objetivos que en otros lugares, como lo plantea Javier Boero a partir de dos ejemplos platenses: «Los clubes no son deportivos como sí lo son en las demás ciudades, acá son sociales. El único club que puedo llegar a poner como “deportivo” es Gimnasia, que tiene una estructura, por estar en la Liga Argentina, y tiene la infraestructura necesaria como para acoger un montón de chicos y brindarles las posibilidades que le puede brindar cualquier club de distintas ciudades. En Universal tenemos muchísima cantidad de chicos, pero tenemos solo una cancha y dos aros, o sea que la cancha está ocupada prácticamente todo el día y no hay horarios libres para que los chicos vengan a tirar o estén a un costado tirando o jugando un uno contra uno o tres contra tres, cosa que se que en otros lugares todas las canchas tienen dentro o fuera aros al costado, algún pedazo de gimnasio donde los pibes están constantemente jugando.»  

Las consecuencias de esta situación las plantea Lucas Conti, quién explica: «Eso también lleva a la falta de tiempo de los chicos en la cancha, un poco porque somos una ciudad más grande y por ahí los chicos son más de estar adentro que en la calle, entonces eso hace también que los chicos poco tiempo tirando al aro, poco tiempo extra más allá del entrenamiento, que con tres veces por semana no alcanza, va de la mano del primer motivo.» Fabián Renda concuerda con esto y afirma que el básquet pierde jugadores por otros deportes: «No hay jugadores altos, creo que los chicos altos de La Plata juegan al rugby, basta con ir un sábado a ver los partidos de La Plata o Los Tilos de menores de 17 o 15 y hay pibes de 2 metros, y es una ciudad donde el rugby tiene mucha fuerza, ahí estaría otro de los problemas, no saber captar por parte de los entrenadores y los clubes a los chicos altos, no saber seducirlos para que jueguen al básquet.» 

Contrario a esto, Raúl Ruscitti cree que el problema no está en que los chicos no hagan básquet por los deportes dominantes, sino que el desarrollo pasa por los clubes y su infraestructura para tener a esos jóvenes: «No nos sacan jugadores porque no es el biotipo que el básquet necesita, pero si nos sacan apoyo, masividad, popularidad sobretodo, y corremos en desventaja porque el básquet en La Plata no es importante. Los clubes tienen que romperse el alma para conseguir plata para hacer alguna obra, y por ahí en otros lugares del interior los clubes reciben otros tipos de apoyos empresarial o estatal, que los ayuda a desarrollarse. Que haya tantos clubes es difícil gestionar desde el estado para ser justos con todos. Somos un montón y todos queremos jugar y eso está bueno y es un buen problema, pero tenemos que encontrarle la vuelta para que eso no nos afecte.» 

Además, el hecho de que sea una ciudad grande afecta según dice el entrenador de Unión Vecinal: «Hay métodos de crianza para los chicos en esta ciudad que en otros lados no pasan porque son ciudades más chicas o pueblos que se manejan de otra manera, y esos métodos de crianza no ayudan a veces a que, no digo todos, pero un gran porcentaje de los chicos se formen con una fortaleza mental o un concepto más colectivo del trabajo, sino que estamos heredando problemas muy similares a los que pasan en las escuelas, no es nuevo ni nada por el estilo que al chico le va mal y la culpa es de la maestra, o que al chico algo no le sale bien y enseguida busca un culpable o quién echarle la culpa, hay un umbral de tolerancia a la frustración muy bajo, con los hijos de ciudades como esta, y un nivel de individualismo muy alto, entonces eso tampoco ayuda con el trabajo en menores y el desarrollo de los chicos. «

Pablo Mattarolo aporta su visión y afirma que el tema de la infraestructura es un problema importante dentro de este tópico: «Todos los equipos tienen poco espacio y muchos chicos, que es muy bueno tener muchos chicos y es a lo que se ha apuntado en todo este tiempo, pero habría que darle un salto de calidad a las prácticas y cantidad de estímulos. Es algo que no podemos modificar porque modificar la infraestructura es algo casi imposible, habría que buscar la forma de que se tengan la mayor cantidad de estímulos semanales y no la poca cantidad que están teniendo todas las categorías para lo que sería necesario.» Marcos Emilio mantiene la misma línea y también explica que la poca infraestructura que hay se dedica a varios deportes y recursos a comparación de lo que sucede en otras ciudades.

Juan Ignacio Ramírez concuerda con esta situación pero pide no centrarse en ella: «Para poder solucionar el nivel del básquet debemos dejar de atribuirlo a esa realidad que no la vamos a poder cambiar y empezar a pensar con estas personas que nos llegan al club, con muy pocas experiencias y vivencias motrices, donde la mayoría le dedica al deporte solo los días que en su club se practica la actividad, donde en el resto del día se la pasa en la casa, en el colegio o utilizando la tecnología (celulares, playstation, computadora); atacar el problema y tratar de brindarles desde los clubes esas experiencias que antes vivían en otro lado, generando un lugar seguro para que los padres dejen a sus hijos/hijas en el club y encuentren esas horas de compartir con pares , de saltar, de correr.»

Esta cultura platense, como dicen los entrevistados, lleva a una diferencia de crianza y de formas de tomar el deporte, como bien explica Boero: «Siento que las formativas son una guardería, porque los padres, llegan a las 18, el pibe se baja y el padre no, entra al club y no sabe si el pibe subió a la cancha o no, el padre lo viene a buscar a las 19 y ni se acercó a la cancha. Y eso lo tenemos una hora tres veces a la semana, con tres horas en una semana de cualquier deporte que le enseñes al pibe no alcanza, por más que hagamos lo que hagamos, ese poco tiempo que tenemos, juega en contra nuestro el no tener más espacio para poder trabajar mejor sobretodo el tema fundamentos en formativas.» 

Esta cultura por ahí lleva a que los chicos tampoco tengan la misma ambición que puede tener otro del interior de la provincia, como bien grafica Renda, quien no elude a la responsabilidad por esta actualidad: «En esto somos responsables todos, dirigentes y entrenadores, los jugadores son los que menos responsabilidad tienen, más allá de que si terminan siendo responsables porque son los que juegan y porque son los que no tienen la ambición, que es uno de los puntos más importantes para mí, de querer jugar en serio a esto. Yo creo que arranca por ahí la cosa, no veo muchos chicos con ganas de mejorar y entrenadores hay, los clubes trabajan mucho mejor que hace mucho tiempo, pero no hay extra, y el extra que no lo tienen por su propia iniciativa si lo tienen los chicos del interior, se la pasan todo el día en el club jugando con otras categorías, con otros pibes, andan en bicicleta, hay otro tipo de estímulos.»

En una línea parecida, Ramírez marca el mayor problema que ve en etapas formativas: «Estoy convencido que el mayor problema es la cantidad de HORAS CLUB que pasa un jugador/jugadora a lo largo de todo su proceso de aprendizaje del deporte, y desde ya la cantidad de horas que pasa de forma activa viviendo la mayor cantidad de experiencias físico-motrices ya que 3-4-5 horas por semana de club, más 2 horas de Educación Física en el colegio estoy convencido que son muy pocas para la formación física y corporal de cualquier persona.  Pienso que comparando esta situación con el resto de las ciudades con las que jugamos los provinciales, perdemos en experiencias porque las culturas son diferentes.»

En este mismo sentido, Daniel Barrales, entrenador oriundo de Chivilcoy que llegó este año a dirigir los U17 y U19 de Atenas, dio el ejemplo de lo que sucede en Chivilcoy: «En el caso de Chivilcoy, un mini, un U13 y hasta un U15 se va al club a las dos de la tarde y lo tenés que echar a las 11 de la noche y agarra la bicicleta y se va solo a la casa. Eso acá no pasa, he visto acá que los padres tienen que estar continuamente llevando y trayendo a los chicos, ves los entrenamientos de premini y mini con los padres en la tribuna y eso en Chivilcoy no pasa. El chico tiene esa libertad todavía como para manejarse solo y eso hace que esté con la pelota cinco o seis horas.» 

Selección de La Plata campeón del Provincial de Mayores 2010.

Otro problema clave que surgió fue el tema de la competencia, en la que los jugadores buenos están centrados en cuatro o cinco clubes y eso, dada la cantidad de instituciones que hay, produce que se den pocos partidos parejos al año, tal cual lo  afirma Gustavo De Benedetti: «Nosotros tenemos un número de equipos muy grande pero la realidad es que competencia hay cuatro o cinco clubes con nivel, entonces según mi criterio la competencia es mala o puede ser mejor. Cualquiera de los entrenadores que estamos llevando a los provinciales terminan viendo lo mismo, que falta un poco, que el cambio es en el día a día de los clubes.»

En cuanto a formativas, Boero amplía: «Nosotros competimos, si bien estamos divididos en zonas y las zonas se supone que están divididas en base al nivel de cada club por tira, seguimos jugando tres o cuatro partidos parejos al año.»

Contrario a esta situación, Mauro Tartaglia dice que la competencia ha mejorado: «Creo que se ha mejorado en el formato de los torneos en los últimos años o por lo menos se está tratando de buscar una buena competencia en todas las categorías.»

Un problema que deriva de esta centralidad en pocos clubes es la ida de jugadores de otras instituciones a estas, algo que Nicolás Chiti explica: «Los jugadores tienden a irse de sus clubes por diferentes razones, acertadas o no (otro tema de largo debate). El nuclearse deriva en gran cantidad de juegos de poca exigencia a nivel resolutivo (Ejemplo: si el jugador que defiendo tiene un mal lanzamiento, difícilmente me preocupe por mejorar mi defensa. Si no pueden defender mi penetración con mi mano fuerte, difícilmente me preocupe en mejorar mi otra mano o mi lanzamiento exterior). De esta manera, los jugadores desarrollan una serie de hábitos, que a un nivel superior no pueden mantener.»

Mauricio López y Marcos Emilio marcan esta disparidad y lo llevan al plano de un Provincial: «Esta disparidad provoca que haya pocos partidos que sean realmente peleados o lleguen a un final cerrado o que equipos se encuentren en situaciones en las que están abajo en el tanteador con poco tiempo de juego y tengan que redoblar sus esfuerzos para ganar ese partido, y en el Provincial eso es moneda corriente. Entonces no tener esas experiencias en el local te juega en contra cuando vas a jugar estos torneos.»

Barrales da su visión sobre los jugadores platenses y aporta una posible solución para esto: «He encontrado que hay chicos que física y técnicamente están muy bien preparados, lo que si veo y que me llama la atención es un poco el concepto de juego que tienen, pero eso te lo da la competencia mucho más dura y fuerte, que por ahí acá te toca de vez en cuando. Los clubes tendrían que tratar de buscar más competencia fuera de La Plata para ver que hay otro básquet, que se juega distinto y eso va a hacer que los jugadores se potencien y a la postre eso se va a ver reflejado en la selección.»

Renda se muestra contrario en este tema y explica que para él «la competencia no es lo fundamental, también está otra de las respuestas que quieren dar algunos, los torneos pueden ser mejores o peores, se pueden modificar y no te va a salir un gran jugador porque el torneo sea mejor, lo que va a hacer la competencia es ayudar si es mejor para que se formen mejores jugadores, de hecho, va a haber mejores equipos, mejores selecciones y va a haber más resultados.» 

De Benedetti da la visión desde la Asociación y el intento por mejorar a los jugadores: «Desde APB relanzamos el programa 200, que va a ser masculino y femenino, para reforzar y mejorar el día a día de los jugadores en los clubes, porque no es solo una crítica sino es una realidad. La falta de competencia que hablamos se ve en un chico de 1.93 en el día a día marcado por chicos que les llegan a los hombros, y no solo en los partidos, sino en los entrenamientos, y después te encontrás con que lo marca uno de 2.02, entonces esto es debajo del aro y en el perímetro. El chico acá que arranca y va hasta abajo del aro en el provincial no llega fácil, entonces es una cuestión de mejorar los fundamentos y la atención a los jugadores.»

Dentro de esta temática sale también la cuestión de formar o competir. En este sentido, Ruscitti dice: «El resultado deportivo en edad de formativas no es un determinante de la calidad del proceso o de si se están haciendo bien o mal las cosas.» Además, el entrenador de la U17 platense muestra su parecer sobre el trabajo en los seleccionados: «La Plata tiene que seguir un plan, que creo que se está haciendo,  que tiene que seguir acorde con las necesidades de lo que se está planteando en el básquet argentino en los últimos años, que está haciendo las cosas de una manera determinada, que no prioriza el resultado en formativas, sino que está priorizando la masividad y el desarrollo de jugadores que cree que pueden llegar a una selección mayor y nosotros tenemos que pensar lo mismo. Me parece que el objetivo de las selecciones de La Plata en menores tiene que ser poner jugadores en la selección mayor y tener la visión de diagnosticar qué jugadores están en esas condiciones y apostar por ellos.»

A nivel clubes, Boero da a conocer que el hecho de formar o competir en formativas cambia según el club y eso es determinante a la hora de generar una competencia de calidad: «Veo gente que, como el torneo a mitad de año podés ascender o descender, se pelea por el punto de completar pre mini poniendo un nene de 4 años para llegar a los 12 para estar en una zona más arriba y demostrar que trabajan bien.» Y amplía: «El punto claro, para mí como entrenador hace 12 años en formativas, es que a la gran mayoría le importa más el resultado que el formar, y es una realidad que veo día a día.» También en esto, el entrenador de Universal pone la responsabilidad en los dirigentes, que generan una presión en los técnicos por conseguir resultados, y cierra: «Muchos para ganar ponen un mini que es mejor que un U13 y este último termina dejando de jugar, entonces creo que tendríamos que dejar un poco más de lado el resultado y enfocarnos en formar.»

Ricardo Conti toma la parte de responsabilidad de los entrenadores y también afirma que parte de la culpa también está en los dirigentes: «Los entrenadores cometemos el error de querer competir entre nosotros, de creernos que es más importante ganarle al entrenador de turno que preparar mejor los equipos o que nuestro equipo juegue mejor al básquet. Los dirigentes tratan de sacarse ventaja entre sí porque si hay un equipo que juega el Federal o la Liga Junior o está jugando el regional, le sacan ventaja para jugar posteriormente, esa es la mediocridad que tenemos hoy en día.»

Selección de La Plata campeón del Provincial U13 2012.

En otro orden de cosas, la enseñanza de la técnica individual fue otro tema que surge como problema, que se conecta con esto de ganar o formar, tal cual lo dice Chiti: «La falta de enseñanza y perfeccionamiento de la técnica individual: en casos se prioriza el contenido táctico y el resultado a corto plazo por encima de esta, se torna más importante ganar el partido del fin de semana, el campeonato de U13 o U15, pidiéndole a los chicos que hagan sólo lo que mejor hacen que apuntar a desarrollar diferentes aspectos técnicos individuales, a riesgo de errores que nos cuesten un partido de categorías menores. Con esto no pretendo demonizar la competencia, todos salimos a ganar y es uno de los objetivos del deporte, simplemente se trata de prioridades en las diferentes etapas de un chico que se está desarrollando. En mi opinión, la semana debería ser más importante que el fin de semana.»

Boero amplía esto: «En formativas es donde más se tienen que dar fundamentos y donde más se tiene que enseñar porque los chicos absorben todo de chicos y si no les enseñás en ese momento después es mucho más complicado. Muchos hasta piensan en ganar en pre mini, entonces todo se reduce a que, si no ganas sos malo, es una situación complicada en general.» Sin embargo, el técnico de Universal dice que ha mejorado el nivel, aunque cree que el trabajo de selecciones hay que trasladarlo a los clubes: «Ahora por lo menos competimos y les podemos jugar de igual a igual, con trabajo a largo plazo, y eso evidentemente es trabajar en los fundamentos, si ese trabajo en las selecciones de agarrar a los jugadores una vez por semana y entrenarlos, se puede hacer en los clubes, daríamos un paso muy importante.» 

En este sentido, Ignacio Navazo propone una idea colectiva y que una al básquet platense: «Tendríamos que unirnos los entrenadores y presentar una idea del jugador que queremos. Esa idea de jugador debería ser en base a la generalidad de los chicos con los que disponemos diariamente en los clubes. Una vez que la tengamos deberíamos juntarnos con los árbitros y decirles: “vamos a buscar esta clase de jugador, con determinado tipo de agresividad defensiva, con determinado tipo de contacto, porque en los provinciales creemos que la bajada de línea sea esta, porque queremos que los chicos defiendan mucho más duro y si tenemos que permitir un roce un poco más fuerte para acostumbrarnos a esto, queremos que ustedes también colaboren con esto, y nosotros vamos a colaborar no pidiendo faltas tontas”, porque es un trabajo mancomunado. Tendríamos que unirnos como Asociación al cien por cien». Además, marca su crítica en este tema: «Hoy por hoy yo no sé cuál es el prototipo de jugador de La Plata, cuál es, no tengo ni idea si es un buen tirador, es defensor, es un tipo que sabe jugar pick and roll, es un tipo que defiende en el último cuarto de cancha. Creo que se necesita de mucho más diálogo y mucho más sentarse y conversar sobre cómo estamos entrenando, qué estamos haciendo, dedicarles el tiempo a determinadas cosas.»

En la misma línea, Remaggi afirma: «Si el coordinador es alguien que transmite una línea de juego, identidad y trabaja junto a los entrenadores para que solo tengan que encargarse de la parte deportiva en cuanto a la organización de entrenamientos, citación de jugadores y demás, así se mejora. Si en las selecciones están los mejores entrenadores, seguramente ellos van a armar los mejores equipos posibles y hacerlos jugar de la mejor manera posible, entonces esa es la manera de mejorar, saliendo primeros, segundos, terceros, cuartos, quintos o sextos, siempre se puede mejorar.»

Ricardo Conti, luego de este Provincial U19 pide ver la realidad a pesar de este tercer puesto: «Que el árbol no tape el bosque, las falencias siguen estando. Estos pibes son los mismos de La Plata, con los mismos entrenadores, con la misma competencia y la misma organización de La Plata, que fueron con una idea distinta de acuerdo a lo que vimos y lo que hablé con los chicos. Ellos fueron a competir, cosa que otros años los equipos no van a competir, sino que van, y si se gana bien y si se pierde se sigue.» 

Está claro que los problemas son varios y que no hay una fórmula mágica para poder solucionarlos y crecer. Este informe tiene el solo objetivo de poner en manifiesto cada uno de ellos y ser un punto de partida para poder cambiar la realidad del básquet platense, que es amplio, con muchas realidades diferentes, pero que unidos y tirando todos para el mismo lado se verá una mejoría y se logrará crecer a nivel provincial.