El plantel del 2010 recordó el campeonato

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Dialogamos con los 12 jugadores del equipo campeón de La Plata en el Provincial 2010 y contaron sus sensaciones ante el logro y recordaron cada momento de ese proceso.

La preparación:

Federico González: Nos juntamos todos y César nos dijo que teníamos una semana para prepararnos y que nos íbamos a manejar bajo tres consignas sencillas humildad, trabajo y sacrificio. En base a eso íbamos a tener como lineamiento de juego algunos conceptos que teníamos que respetar para que pudiéramos lograr cierto orden. El hecho de haber sido casi todos jugadores que él había formado, teníamos una ventaja en cuanto a comprensión y conocimiento de los resultados positivos que genera respetar las reglas que proponía (y al día de hoy propone). Entonces nos pusimos manos a la obra para pulir lo más posible el sistema de juego que íbamos a presentar.

Mariano García: Recuerdo que una vez clasificados al provincial el torneo local se detuvo dos semanas antes del provincial y nos dedicamos de lleno para la competencia, en esos entrenamientos logramos terminar de conectar entre nosotros, sabíamos que no íbamos como candidatos pero teníamos un equipo estaba fuerte y con hambre.

Augusto García: Lo que fue la preparación la viví como todas las demás, ya venía con cierta experiencia en zonales y provinciales. Obviamente la preparación lo ato al objetivo, que era ganar el zonal, siempre tenemos que estar por encima de Esteban Echeverría. Sabía que había buenos jugadores, el desafío más grande que había era lograr que esos jugadores formaran un equipo en el poco tiempo que teníamos, por ahí si fue un acierto de César el armar el plantel en base a un equipo ya consolidado como el Unión de ese momento, subcampeón de la Liga B, y el resto de los chicos se acoplaron perfecto. Eran todos jóvenes, fíjate que hoy siguen todos jugando menos yo, pero después fue fácil la convivencia y el desarrollo del torneo fue sencillo. Fue un lindo momento, incluso ya venían jugando en todas las selecciones todos los años. Por ahí fue un momento justo, que nos agarró a todos en un muy buen nivel basquetbolístico, donde teníamos una base de juego bastante consolidada para solventar y pasar los momentos más álgidos del provincial, y los chicos se acoplaron a esa base perfectamente. Encima al acompañar los resultados, fue más fácil todavía.

Javier Bareiro: Fue buena, trabajamos bastante y en varias canchas, de mañana, los domingos a la noche. Coordinamos con el grupo porque estábamos muy comprometidos. Se entrenaba muy duro porque era un grupo muy sano, nos conocíamos entre todos porque éramos todos de la liga local. En la última noche previa al torneo, comimos en Círculo Policial y viajamos para el Provincial, comimos ravioles con todo el plantel después de entrenar. Cuando íbamos ya para el micro, les dije a todos que se acuerden que íbamos a salir campeones. Muchos se reían porque yo era mucho de bromear en el grupo y les dije que recordaran lo que les estaba diciendo porque íbamos a volver con el campeonato.

Pablo Bendel: No había sido la ideal. Si bien ese año el entrenador iba a ser el Corcho Pérez y no lo pudo hacer por problemas que tenía él, el último tiempo agarró el Conejo con muchas ganas y unos conceptos claros. Si bien las preparaciones nunca fueron las ideales para llegar a un torneo porque solamente podíamos entrenar los fines de semana debido a que durante la semana cada uno tenía compromisos con sus clubes y se estaba jugando el torneo local, todos tenían compromisos laborales y se hacía complicado entrenar en la semana. Ese año se paró el torneo una o dos semanas antes y el Conejo tuvo ideas muy claras, cada uno entendió lo que tenía que hacer y creo que esa fue una de las claves para llegar a donde llegamos y hacer un torneo bárbaro.

Manuel Couyoupetrou: la viví diferente al resto porque estuve (para variar) lesionado. Nos juntábamos los sábados o domingos por la mañana a entrena nomás, y la mayoría de los entrenamientos no los pude hacer a la par, salvo las últimas semanas. Pero el Conejo me bancó ese tiempo. El zonal no tuve la oportunidad de jugarlo. Juani Pedemonte había avisado que no viajaba a jugar, entonces tenía una chance, así que estuve con ellos, y el Conejo me llevó. El grupo 10 puntos, nos conocíamos todos de jugar en contra, así que eso hizo que no sea tan difícil acoplarse a una idea simple de juego que tenía el entrenador.

Objetivos

Mariano García: El objetivo que se plantó previamente fue ir partido a partido, con el correr del torneo fuimos animándonos a más.

Manuel Couyoupetrou: No recuerdo si nos habíamos puesto terminar en alguna posición, pero bueno, cuando leíamos qué jugadores viajaban por parte de los otros planteles, se veía complicada la mano.

Pedro Pérez: Generalmente los objetivos en ese tipo de torneos son ganar los dos primeros partidos y ponerte en carrera para después, ganando uno o dos más, jugar la final por el campeonato. La idea nuestra era competir. Uno no sabe nunca con qué se va a encontrar y, así como puede ir en ese momento Junín con Nicolás Romano, también fuimos nosotros que éramos todos jugadores amateur y de la ciudad en su mayoría, así que las expectativas eran ir partido a partido y ver cómo se daban las cosas.

Javier Bareiro: El objetivo fue salir campeón. Si bien no se habló a qué íbamos a ir al torneo, sabíamos que nuestra mentalidad, y conociendo de haberlos enfrentado a todos y su temperamento, el objetivo era primero subir al podio y después buscar el campeonato.

Juan Justo Epifanio: El objetivo inicial era ser competitivos. Había equipos muy fuertes, pero confiábamos en nosotros. Creo que la victoria inicial con Junín fue fundamental porque nos dio la pauta que estábamos para pelear el campeonato.

Juan Abeiro: Fuimos con la idea de tratar de competir igual a igual con las otras selecciones. Veíamos los nombres y daban miedo.

Juan Seminara: el objetivo siempre fue hacer un buen papel. No estaba en nuestras cabezas salir campeones ni mucho menos, es la verdad. Sabíamos que algunos equipos no iban completos, pero así y todo fuimos con la idea de ir partido a partido, apuntando todos los cañones al debut, porque ganando el primero nos daba otra ventaja para el resto del torneo.

Eduardo Vasirani: El objetivo siempre fue tratar de estar lo más alto que se podía. Con el correr del torneo nos fuimos dando cuenta para lo que realmente estábamos.

El torneo

Juan Seminara: no era mi primera selección con la mayor, así que zafé de la rapada (risas). Después de la victoria contra Junín, nos tocaron los locales, Necochea, que tenía como base el plantel finalista que enfrentamos en la final del regional que salimos campeones con Unión Vecinal. Y al dar la formación, César me nombra, sorprendido porque venía de tener pocos minutos en el zonal y en el partido previo, pero luego entendí que era por el tipo de defensa que quería meter desde el inicio, presión toda la cancha zonal y personal. Había que desgastar al base, que era el arma que tenían ellos. Y bueno se logró, ganamos también, y ya ahi empezamos a decir que se podía hacer algo más que un digno papel. La fecha 3 fue con San Nicolás, estábamos aceitadísimos, ganamos cómodos y en la cuarta fecha se jugó la final contra Bahía. Fue un partidazo también yalimos campeones ahi mismo. Y para coronar el campeonato le ganamos a Mar del Plata el domingo a la mañana.

Federico González: Imaginate que tenía 22 años y había sido seleccionado para jugar en la selección de primera de La Plata, lo viví con la máxima intensidad. En ese entonces estudiaba y jugaba al básquet nomás, así que mi única preocupación era entrenar lo más duro que pudiera para tener un lugar adentro de la cancha. A muchos de los jugadores no los conocía demasiado, sobre todo a los más grandes, pero había escuchado sonar sus nombres varias veces, entonces me di cuenta que iba a ser una experiencia única. Y así la viví, yendo a entrenar antes que llegaran todos y me ponía a tirar al aro, trataba de demostrar que quería estar en el equipo, pero que también quería tener participación activa adentro de la cancha. Lo que entiendo que quiere lograr cualquier pibe de 22 años apasionado por este deporte.

Mariano García: Lo disfruté muchísimo, no tenía mucha experiencia con la selección mayor, recuerdo que todos los juegos brillaba alguno diferente y los resultados se nos fueron dando a favor, eso nos iba haciendo sentir cada vez más cómodos.

Juan Ignacio Bruno: La verdad que el torneo se pasó volando, fue un torneo increíble tanto dentro como fuera de la cancha donde quedaron amigos del basquet y anécdotas de ese provincial.

Manuel Couyoupetrou: Nadie nos tenía como candidatos. Es más, en el programa del torneo figuraba que jugaba Echeverría (risas), ni La Plata nos pusieron.

Juan Justo Epifanio: Íbamos partido a partido. Cuando ganamos los tres primeros terminamos jugando un mano a mano con Bahía que también había ganado los tres. Fueron días muy lindos tanto dentro como fuera de la cancha.

Juan Abeiro: Arrancamos tímidos y fuimos ganando confianza partido a partido y terminamos jugando muy muy lindo.

El ser campeones

Federico González: Imaginate esto, participás por primera vez en la selección de primera de La Plata y salís campeón con 22 años, sin perder un juego y sintiendo que el equipo tenía una solidez tal que te daba placer jugar cada partido. Fue un estallido de alegría, orgullo, sentido de pertenencia, sentimiento de que el trabajo y compromiso habían dado frutos. Es la alegría del campeón, pero transportada a un equipo que se había ensamblado como por arte de magia. Sí, me puse un poco poético, pero la verdad es que fue un campeonato único, por el contexto y la forma en que se presentó. Gran mérito de César y el cuerpo técnico formado por referentes sin dudas del básquet platense: Fabi, el Cholo, Martín Pujol de profe.

Juan Ignacio Bruno: Fue algo único, algo increíble, éramos campeones y encima de visitante ganándole a Bahía que no es nada fácil y menos que podemos vivir todos los días. Fue hermoso también porque gran parte del equipo éramos compañeros en Unión.

Augusto García: Fue como saldar una deuda pendiente en mi carrera. Ya tenía dos o tres subcampeonatos y siempre faltaban cinco para el peso. Tener esa chance, la oportunidad, era no dejarla pasar y era sentir que no sabía cuántos trenes más iban a pasar, de hecho al año siguiente dejé de jugar. Creo que se alinearon bien los planetas, se dio todo y se disfrutó un montón.

Javier Bareiro: Es algo muy lindo porque es alcanzar el objetivo. Los chicos que estábamos en ese grupo ninguno iba por el sueldo, todos lo hacen por amor al deporte. Éramos un grupo muy competitivo y de tanto enfrentarnos nos hacía bien compartir ese tiempo juntos por tanta rivalidad entre los clubes. Fue una satisfacción muy linda que no valoramos en el momento porque uno no paraba porque seguía compitiendo por el torneo. El deportista entrena, juega y siempre juega por un objetivo nuevo, pero la alegría fue inmensa.

Pablo Bendel: Cuando terminó el torneo hasta que no llegamos a La Plata no nos dimos cuenta lo que habíamos logrado y los jugadores que enfrentamos, porque ese año Junín había llevado un equipo muy competitivo, con muchos de Liga, Bahía lo mismo, con jugadores que actualmente juegan en la Liga, Necochea no tuvo un buen torneo pero tenía buenos jugadores, San Nicolás también. Fue un desahogo enorme porque fueron muchos años que pusimos todo, ese año fuimos todos jugadores del torneo local, creo que esa fue una de las claves, la ambición que teníamos por ganar. Fue una felicidad enorme, un grupo bárbaro, tanto con Augusto como el más grande y referente como con el jugador 12, se formó un grupo bárbaro, muy unido y que todos estábamos con las mismas ambiciones y las mismas ganas. Pero creo que hasta que no llegamos acá y vimos la repercusión que tuvo con el pasar de los días, fue algo increíble y de los mejores grupos uqe me ha tocado jugar, no tanto en individualidades sino en lo que éramos como equipo.

El recuerdo a una década del campeonato

Mariano García: Algo que me dejo un gran recuerdo fue pasar de jugar con los chicos que siempre fuimos rivales a tirar todos para el mismo lado, conocernos como pensábamos y como fuimos cediendo el uno por el otro. Y una volcada que hizo Pablo con dos manos jaja.

Juan Ignacio Bruno: me quedan muchísimos recuerdos, pero el que más recuerdo es en el último partido, ya campeones, a Augusto que era el capitán apoyándole un salamín en la tabla de César porque él siempre nos decía que esa tablita era para la picada, que los que jugábamos éramos nosotros y lo de ahí era biri biri (risas).

Pedro Pérez: Es un recuerdo hermoso, de haber logrado algo que es difícil de lograr, más para nuestra ciudad, y de haber llevado de ahí en adelante una amistad con la mayoría de los jugadores que pertenecíamos a ese grupo, en contacto casi permanente. Siempre que nos cruzamos hay mucho afecto y un cariño muy grande, y siempre tenemos muy presente ese logro y ese proceso total, que fue muy hermoso para todos y para algunos fue una utopía, porque nadie pensaba que La Plata podía ser campeón de un provincial, y me parece que el recuerdo es más que nada de felicidad y amistad por haber compartido el proceso con gente que hoy en día me sigo viendo y poniendo contento de charlar o compartir un rato en una cancha.

Augusto García: Sean los años que sean es el mismo. Por mi forma de ser pasó y tengo que pensar en el que viene. Obviamente lo que refuerza es lo complicado que es para La Plata ganar un provincial, lo que marca esto es eso, porque para mi puntualmente es lograr el objetivo y dar vuelta la página, no me permito quedar con eso porque no avanzás sino. Lo que tomo de esos diez años es valorar más lo que se logró, porque evidentemente no es fácil y la prueba es el tiempo que se lleva sin poder repetir un triunfo.

Juan Justo Epifanio: Tengo un recuerdo muy lindo. Los partidos, los festejos, las comidas, la hemos pasado muy bien. Me queda más que nada el gran grupo que armamos.

Juan Abeiro: Me queda el gran recuerdo de salir campeón con la camiseta de mi ciudad, recuerdo de compartir la cancha con amigos y poder traer la copa a la ciudad.

Juan Seminara: me queda ese recuerdo de saber que por un tiempo vamos a quedar en la historia de la Asociación Platense. Veníamos de años de ni siquiera clasificar, terminando en las últimas posiciones. Y con un equipo que desde el comienzo se formó con los estandartes de la humildad, el sacrificio y el grupo por encima de las individualidades, que fue partido a partido, sabiendo el papel que ocupaba cada uno. Y estaría bueno, que la APB cuando termine esta cuarentena pague un asado por los 10 años del campeonato (risas).

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