El hijo superó al padre

En el duelo entre Sud América ante Círculo Policial, que terminó con triunfo del conjunto de Tolosa por 88 a 68, la familia Giorgetti tuvo hinchas divididos. Sucede que Orlando «Pomelo» Giorgetti es el entrenador del Gallito, y su hijo Mauro el del Suda. Ambos revivieron el enfrentamiento de la semana pasada y dieron sus sensaciones de cruzarse en una cancha, esta vez ambos en el mismo rol, dado que ya se habían enfrentado en el pasado con Mauro como jugador.

|Por Alejandro Malky/@alemalky | Foto: Fermín Romano

Sobre el cruce entre ambos, Pomelo explicó que «fue un enfrentamiento normal, de dos personas que se conocen mucho«Por su lado, Mauro dijo: «Para mi fue un partido. Es el deporte que amo con las personas que amo, es una alegría y siempre lo fue. En este caso con mi viejo estar como técnicos de un lado y del otro, me ha pasado como jugador y él como entrenador, también me pasó con mi hermano Pablo, el compartir una cancha de básquet el uno contra el otro lo tomo como una alegría. El resultado es anecdótico, por ahí alguna chicana en el asado del domingo, alguna pavada, pero siempre es algo que voy a disfrutar toda la vida».

Ambos ya se habían enfrentado con Mauro como jugador: «Fue con los mismos equipos, él me conoce y yo lo conozco, osea que es muy divertido. A parte puedo decirle cosas que por ahí con otros entrenadores no se puede. Antes de ir al partido pensé en lo que él podía hacer, y algunas las hizo. Las que las hizo yo ya estaba preparado. Él por ahí tiene esa contra que no me conoce como entrenador y yo si. Pero fue un lindo juego y encima a nosotros nos salieron las cosas muy bien». Al respecto, Pomelo explicó: «Como jugador lo dirigí,lo enfrenté y siempre hubo una mutua satisfacción de disfrutar dichos momentos.»

Además, cada uno dio su visión sobre la incipiente tarea de Giorgetti hijo y Orlando afirmó: «Es muy seguro en sus actos, ve muy bien los partidos, tiene poder de decisión y trata de llevar al plantel a que todos se sientan bien y conozcan su rol dentro del equipo». Mauro, por su parte, reflexionó sobre su lugar como técnico: «Tengo muchas de él y de otros entrenadores, siempre dije que todos me dejaron algo. Hay pocos entrenadores en mi carrera, que podrían ser uno o dos, y he tenido más de 15, que no me han dejado nada, y algo me han dejado, tanto bueno o malo. Me formé con el Ruso Checmarev y con él hasta llegar a primera en Universitario. Osea que indefectiblemente tengo muchas cosas buenas, las malas trato de no repetirlas».