El Ginóbili de selección

Luego de no haber pasado por los seleccionados de categorías menores, Ginóbili recién llegó en 1997 a la Sub 22 que jugó el mundial de la categoría en Australia. Luego vendría una carrera en la mayor con todos los éxitos conocidos.

|Por Alejandro Malky/@alemalky |Foto: Diario Popular

La historia de Ginóbili con la selección argentina no tuvo episodios prácticamente en categorías menores, dado que el salto físico de basquetbolístico lo dio ya en la sub 22, con la que jugó el clasificatorio y el Mundial de la categoría en 1997. En ese campeonato Argentina quedó en el cuarto lugar, en lo que sería la génesis de la generación que tanto daría al básquet argentino.

Al año siguiente, Ginóbili tuvo su debut en la mayor en el Mundial de Grecia 1998, donde mostró algunas de sus cualidades y el seleccionado finalizó en el octavo lugar.

Ya en 1999 el bahiense fue uno de los referentes de la renovación del seleccionado, con participaciones en el Sudamericano de Bahía Blanca (segundo lugar), el Preolímpico en San Juan de Puerto Rico (tercer puesto) y los Panamericanos de Winnipeg (cuarto lugar).

Dos años más tarde, Ginóbili y el equipo argentino comenzarían a demostrarle al mundo para qué estaban. El seleccionado arrasó con todos sus rivales en el Premundial de Neuquén y se quedó con el título de manera indiscutida, con el escolta como una de las principales figuras.

En 2002 se daría el despegue definitivo a nivel mundial tanto de Ginóbili como de la Argentina. El Mundial de Indianápolis marcaría el punto máximo del equipo en cuanto a juego, dicho por los propios protagonistas, con el bahiense como la gran figura, quitándole el invicto al Dream Team y como equipo sensación de la competición, aunque la lesión en uno de sus tobillos en la semifinal sería clave a la postre para que los de Magnano no lograran el título. En este campeonato fue elegido como parte del quinteto ideal.

En el Preolímpico de Puerto Rico en 2003, a pesar de algunos tumbos, el seleccionado argentino clasificó a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 como subcampeón, por lo que llegaron a Grecia con el objetivo de una medalla. Y allí ya sería épico desde el debut ante Serbia y Montenegro, con un doble del escolta en el último suspiro.

En semifinales, Ginóbili mostró todo su repertorio ante Estados Unidos y Argentina logró el triunfo ante un nuevo Dream Team, para llegar a la definición y la medalla de oro al vencer a Italia.

En el siguiente Mundial, en Japón 2006, el escolta fue nuevamente parte del equipo y una de las grandes figuras de la competencia, para que Argentina llegara al cuarto lugar y se mantuviera en la cumbre del deporte de la naranja.

Dos años más tarde, en Beijing 2008, el bahiense sería nuevamente la gran figura del equipo argentino que se colgaría la medalla de bronce, solo empañado por la lesión del tobillo en la semifinal, aunque ello no impidió que el seleccionado triunfará por el tercer lugar ante Lituania.

Hubo que esperar tres años para ver al mejor jugador argentino de la historia nuevamente con la celeste y blanca, como local y en el Preolímpico de Mar del Plata 2011, donde Argentina se llevó el título, con Ginóbili como el referente junto a Scola y Nocioni. Sería clave en la semifinal ante Puerto Rico, con seis triples.

En Londres 2012, parecía ser la despedida de la Generación Dorada, con un equipo que mostró gran temple, con Ginóbili como arma ofensiva y referente del conjunto Argentino, para llegar a un cuarto puesto luego de caer ante Rusia en la lucha por la medalla de bronce.

Luego de una participación truncada en el Mundial de España 2014 por una lesión, el escolta bahiense fue parte de un último torneo, los Juegos Olímpicos de Río 2016, junto a Delfino, Scola y Nocioni como referentes de la Generación Dorada. Allí, Ginóbili fue el guía para un conjunto joven que se había ganado el lugar en el Preolímpico de México 2015, con un triunfo épico ante el local, Brasil, y una caída en cuartos de final frente a Estados Unidos que marcó el final de un gran recorrido con la celeste y blanca, que sin dudas estuvo lleno de éxitos y marcó un antes y un después en el básquet nacional.